El despertador suena, Alejandro oprime el botón y vuelve a dormir durante diez minutos… Por fin sale de la cama, se baña escuchando la radio y luego desayuna rápidamente mientras echa un vistazo a sus últimos mensajes del teléfono móvil. Le queda un cuarto de hora para leer su Biblia, pero ¿cómo puede concentrarse si las vibraciones de su teléfono le recuerdan las citas del día?

Alejandro ora antes de salir y pide a Dios que lo guíe en sus decisiones, pues tiene que tomar una decisión importante dentro de unos días…

Con los auriculares en las orejas, se dirige a la estación. ¡Veinte minutos de viaje en tren, justo el tiempo necesario para hacer un juego en su teléfono! Un día de trabajo intenso llega a su fin. Al atardecer, Alejandro, cansado, se duerme viendo un vídeo…

Uno de sus amigos cristianos le pregunta:

– Alejandro, ¿tomaste tu decisión?

– Oro, dice él, pero parece como si Dios no respondiese.

– En la Biblia hay pasajes cortos que pueden ayudarte, por ejemplo: “La comunión íntima del Señor es con los que le temen… ¿Quién es el hombre que teme al Señor? Él le enseñará el camino que ha de escoger” (Salmo 25:1412).

Temer a Dios significa darle el lugar de honor en nuestro corazón, en nuestra vida y en nuestro tiempo libre. Él nos ama, por lo tanto debemos darle el primer lugar. Eso nos conduce a utilizar sobria y moderadamente todo lo que nos distrae, sobre todo en el ámbito de la “multimedia”.

Dios le hablará, si usted le da un lugar en su horario. Pídale, como Salomón, un “corazón entendido” (1 Reyes 3:9).