Hoy la palabra arrepentimiento está pasada de moda, en desuso. Sin embargo, lo que esta palabra designa es fundamental para nuestras vidas. Literalmente quiere decir “cambio de pensamiento”. Arrepentirse es cambiar radicalmente de visión sobre nuestra vida. Es ver las cosas como Dios las ve. Antes pensaba que hacía bien actuando de esta o aquella manera, tomando tal o cual decisión, pero ahora me doy cuenta de que mis decisiones y acciones se oponían a la voluntad de Dios.

Sin embargo, el arrepentimiento no consiste solo en cambiar de pensamiento. Es cierto que me hace romper con mi pasado, pero me conduce a ir decididamente a Dios para escucharlo y confiar en su Palabra. Una de las primeras palabras públicas de Jesús fue: “Arrepentíos”.

¿Cómo arrepentirse? ¿Cómo ver nuestra vida como Dios la ve? No dejamos de ser criaturas con limitaciones, y nuestra visión nunca será la de Dios, pero si estamos atentos a su Palabra, descubriremos quiénes somos y cuáles son nuestras faltas. También veremos cuánto nos ha amado Dios, y con qué cuidado se ha ocupado de nosotros.

La experiencia del arrepentimiento puede ser dolorosa, pues me doy cuenta de que estropeé mis amistades, lastimé a los que me rodeaban y deshonré a Dios. Pero el arrepentimiento también me conduce a hallar el perdón y el consuelo de Dios, el gozo de una esperanza nueva. Producirá un cambio de comportamiento que me hará feliz de vivir en la luz de Dios.