La Biblia no es un libro como los demás. Ella responde a las grandes preguntas existenciales, permite descifrar la vida cotidiana y comprender lo que está en juego. ¡Pero también regenera y transforma la vida del que cree! (Romanos 1:16). Miles de personas podrían dar testimonio de la magnífica revolución que la Biblia produjo en ellas. Miles de experiencias vividas prueban que la Biblia sigue siendo el único medio que puede cambiar el corazón de los hombres. Estos dos ejemplos lo demuestran:

1. El señor Staines, misionero en India, y sus dos hijos menores fueron asesinados, quemados vivos, en el año 1999. En 2002 su viuda escribió: “No tengo amargura ni ira; más bien tengo un gran deseo: que todos los habitantes de la India puedan tener una relación personal con Jesucristo”.

2. Un niño, cuya madre estaba encarcelada debido a su fe, el día de su cumpleaños llevó un ramo de flores y una tarjeta al director de la cárcel. En la tarjeta decía: “Este año no puedo ofrecer flores a mi madre en su cumpleaños, como es mi costumbre, porque está en su cárcel. Entonces ofrezco este ramo a la madre de los hijos de usted”.

¡Este es el poder de la Biblia! No es una revolución que abate a un tirano. Es una vida nueva que transforma interiormente a todos los que creen en Jesucristo. ¡Vale la pena conocer ese libro extraordinario! No solo conocerlo, sino vivirlo en nuestra vida cotidiana. Pues conocer la Biblia sin que ella produzca un efecto en nosotros, sin que esto cambie nuestra vida, sería dejar de lado lo esencial y estar perdido, condenado por ella.