Los dos versículos de hoy fueron extraídos de dos diálogos empezados por el diablo.

–El primero se sitúa justo después de la creación del hombre, en el huerto de Edén. Adán y Eva vivían en condiciones ideales, y Satanás fue a tentarlos afirmando que Dios quería privarlos de algo. Sabemos lo que sucedió: escucharon esa mentira y pusieron en duda lo que Dios les había dicho. Luego desobedecieron a su Creador y fueron echados de su presencia.

–Miles de años más tarde tuvo lugar otra escena: Jesús estaba en el desierto, después de haber ayunado 40 días. Entonces el diablo vino a tentarlo en tres ocasiones. Y las tres veces Jesús se basó en las Santas Escrituras conocidas en aquella época (Antiguo Testamento), para rechazar sus propuestas. El diablo, vencido, no insistió más y huyó.

¡Qué contraste! La primera pareja humana puso en duda la palabra de Dios, mientras Jesús, el hombre que vino del cielo, la tomó como referencia. Los primeros se dejaron tentar por el diablo, pero Jesús salió victorioso.

Estemos alerta, pues la táctica de Satanás no ha cambiado. Si logra sembrar la duda en nuestra mente sobre la exactitud o actualidad de tal o cual pasaje bíblico, está a punto de ganar la partida. Leamos la Biblia con sencillez. ¡Dios ha hablado, creámosle!