El pequeño país de Islandia es una nación de lectores. Los informes indican que allí se publican y se leen más libros por persona por año que en cualquier otro país. En Noche Buena, es tradición (desde la Segunda Guerra Mundial) regarles libros a familiares y amigos, y quedarse leyendo hasta entrada la noche. En la actualidad, las editoriales envían un nuevo catálogo a cada hogar a mediados de noviembre. Esta tradición se conoce como Inundación de libros en Navidad.

Podemos estar agradecidos de que Dios ha bendecido a tantos con la capacidad de escribir una buena historia, y de educar, inspirar o motivar a otros con sus palabras. ¡No hay nada como un buen libro! El libro más vendido de todos, la Biblia, fue compuesto por muchos autores que escribieron en poesía y prosa —algunas historias grandiosas, pero todo su contenido inspirado. Como le recordó Pablo a Timoteo: «Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia», y equipar al pueblo de Dios «para toda buena obra» (2 Timoteo 3:16-17). Leer la Biblia convence de pecado, inspira, nos ayuda a vivir para Dios y nos guía a la verdad (2:15).

Al leerla, no olvidemos dedicar tiempo para acurrucarnos con el Libro más grandioso: la Biblia.