Este es un tema muy importante para los creyentes, sobre todo para los más jóvenes. Por la fe recibimos el perdón de todos nuestros pecados, pero en nosotros sigue existiendo esa tendencia a hacer el mal, a pecar… ¿Qué hacer ?

Una de las respuestas dadas en la Biblia está en los versículos del encabezamiento de esta hoja. Consiste en guardar la Palabra en nuestro corazón. Esto significa conocer versículos de la Biblia y memorizarlos, para que nos sean útiles en el momento oportuno. Además, es un poderoso recordatorio para que hagamos el bien cuando corremos el riesgo de actuar mal. En efecto, la Palabra de Dios se opone a todo mal ; estoy, pues, ante esta alternativa : o el pecado me mantiene alejado de la Palabra, o la Palabra me mantiene lejos del pecado. ¿Ha descubierto este secreto ?

Dios se lo recordó a su siervo Josué. Lo animó a meditar en esta Palabra “de día y de noche” (Josué 1 : 8) ; debía poner todo su empeño en ello. La lectura de la Biblia condiciona, pues, nuestra salud espiritual. Si la descuidamos, nuestra vida cristiana será triste, frágil, y se expone a la impureza.

Es necesario leer la Biblia y meditarla buscando su aplicación en nuestra vida. Expresemos al Señor nuestro deseo de obedecer lo que él nos dice mediante su Palabra. Pidámosle la fuerza para hacerlo. Pongamos en práctica lo que leemos, haciéndonos la pregunta : ¿Qué me revela el Señor hoy ? De esta manera haremos progresos : “Ocúpate en estas cosas ; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos” (1 Timoteo 4 : 15).